Desperta Ferro Contemporánea Nº 11: El desembarco de Alhucemas, 1925 Ver más grande

Desperta Ferro Contemporánea Nº 11: El desembarco de Alhucemas, 1925

Preludio de Alhucemas por Julio Albi. Es gran paradoja que Miguel Primo de Rivera, la persona llamada a resolver el problema de Marruecos, fuera quizás el militar español más opuesto a aquella aventura. Alhucemas, en pleno corazón de la cabila más belicosa y residencia del dirigente rifeño, era el objetivo obvio, descubierto mucho antes de que el angustiado Lyautey lo mencionara. Ya desde 1913 y en diversas ocasiones se había acariciado y justamente con esa finalidad España había apoyado durante años a la familia Abd el-Krim. Según el testimonio de Gómez-Jordana, uno de los hombres de confianza de Primo, este le había encomendado ya el 9 de mayo que recopilara toda la documentación existente sobre la materia y que hiciera una propuesta de plan de desembarco, que fue aprobada. Es cierto, como se vería enseguida y los franceses reconocieron, que para entonces el ejército español, forjado en la desgracia, era un instrumento sin parecido alguno con el derrotado en Annual, pero ello no disminuye un ápice la visión y el coraje que demostró en esas circunstancias Primo de Rivera.

El desembarco de Alhucemas por José Luis de Mesa. El día 7 de septiembre de 1925, la escuadra y la aviación bombardean la punta de los Frailes, el Morro Nuevo y el cabo Quilates, el cual continuó en las primeras horas del día siguiente mientras las barcazas K se disponen en dos olas de desembarco, remolcadas por los torpederos, los cuales en cierto momento las sueltan y llegan por sus propios medios hasta unos 50 m de la playa, donde quedan varadas y se lanza la infantería con al agua hasta el cuello o el pecho. Desde tiempo inmemorial era conocido que para la pacificación de la zona del Rif se precisaba dominar la bahía de Alhucemas para, desde allí, irradiarse sobre el resto del territorio rifeño. Por primera vez en la historia militar moderna las fuerzas aéreas, las de tierra y las navales actuaron bajo un mando unificado (Primo de Rivera), con un general jefe (Sanjurjo) y dos columnas (generales Saro y Fernández Pérez). La operación constituyó tal éxito en sí que sirvió de base de estudio y precedente para la actuación de las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, sobre todo en el desembarco de Normandía y en las operaciones anfibias llevadas a cabo por los norteamericanos en el teatro de operaciones del Pacífico.

Características:

  • Serie: Contemporánea
  • Número: 11
  • Tamaño: 29,5 x 21
  • Páginas: 68

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