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Desperta Ferro Contemporánea n.º 30: El desastre de Annual

El Ejército español en África por Francisco Escribano Bernal (Centro Universitario de la Defensa de Zaragoza)

En la abundante bibliografía sobre el desastre de Annual suele personalizarse la culpa en la actuación de Manuel Fernández Silvestre, comandante general de Melilla pero, en realidad, lo que falló en aquellos días de julio fue todo un sistema establecido a lo largo de diez años por decisiones políticas y militares que crearon una estructura y unos procedimientos disfuncionales, poco apropiados para las características del conflicto. La campaña de 1909 obligó a efectuar un problemático envío de refuerzos a África y fueron precisos cinco meses de combates para doblegar a las cabilas rebeldes, lo que puso de relieve las deficiencias del modelo de movilización de reservistas y el descontento social que se generaba en la Península cada vez que se producía un llamamiento a filas. En consecuencia, se decidió crear unidades formadas con tropas autóctonas: la Policía Indígena y los Regulares. Las primeras con funciones de control del territorio, administrativas e informativas, y como nexo de unión entre las autoridades españolas y la población; y las segundas para ser empleadas, directamente, en operaciones de combate.

La ofensiva de Fernández Silvestre por Roberto Muñoz Bolaños (Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado (UNED))

El 22 de febrero, Fernández Silvestre recibió la visita de Berenguer, y ambos establecieron el plan general a desarrollar en la zona oriental del protectorado, idéntico al que con anterioridad había preparado Gómez Jordana. El objetivo final, según los historiadores del SHM, era “descarnar y aislar a Beni Urriaguel”. La primera fase de este plan, partía de la ocupación de Dar Drius, situado en la cabila de Metalsa, al otro lado del Kert. Desde ese punto, se ejercería una acción política sobre las cabilas limítrofes –Metalsa, Beni Tuzin, Beni Ulichek y Beni Said– que permitiese crear una línea de posiciones a partir de Dar Drius en dirección hacia la costa, en la que quedaría encerrada tanto la insumisa cabila de Beni Said como el monte  Mauro, logrando el control de ambos. Alcanzados esos objetivos, se iniciaría otra fase sobre la margen derecha del río Nekor, para pasar a continuación a la playa de Alhucemas. Las operaciones comenzaron el 7 de mayo. El día 15, cayó Dar Drius, que se convertiría a partir de ese momento en la base para desarrollar el resto de las acciones; y el 24 de junio se ocupó Carra Midar, Ain Kert y el poblado de Ababda.

  • Serie: Contemporánea
  • Número: 30
  • Tamaño: 29,5 x 21
  • Páginas: 84

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