Desperta Ferro Moderna Nº 43: Antietam 1862
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El Norte frente al Sur en vísperas de Antietam por Christopher Gwinn – Gettysburg National Military Park

1862 había comenzado de manera bastante prometedora para el esfuerzo bélico de la Unión, cuyas fuerzas en el oeste habían conseguido ganancias significativas, como Nueva Orleans y Nashville, además de una serie de victorias en el oeste de Tennessee. Buena parte de los puertos y bases navales confederados estaban bloqueados por la Marina de los Estados Unidos, cosa que limitaba el flujo de suministros hacia el sur, y las tropas de la Unión habían avanzado a lo largo de la costa de Carolina del Norte. Sin embargo, en Virginia, y en particular a lo largo del corredor de 160 km entre Washington D. C. y Richmond, capital de la Confederación, el esfuerzo unionista se había estancado. Tras la espectacular victoria del Ejército de Virginia del Norte de Robert E. Lee en la segunda batalla de Manassas, los confederados decidieron llevar la guerra al Norte. El momento señaló un capítulo singularmente propicio en la historia de la Confederación. Al tiempo que Lee se embarcaba en la invasión de Maryland, los ejércitos confederados del oeste también estaban en movimiento.Las fuerzas de la Confederación estaban en ascenso a lo largo de un frente de 1600 km.

La apuesta de Maryland. La invasión confederada de 1862 por Scott Hartwig

La invasión de Maryland, estado fronterizo entre el Norte y el Sur, resultaba tentadora por varias razones: permitía a Lee mantener la iniciativa tras su victoria en Manassas, desplazaba la guerra fuera de Virginia y forzaba al enemigo a mantener un ejército en campaña para hacerle frente sin haberse recuperado plenamente de la derrota sufrida; asimismo, aumentaba la presión sobre la Administración Lincoln, pues una victoria confederada al norte del río Potomac, en Maryland o en Pensilvania, podía condicionar las elecciones de otoño al Congreso en el Norte. Lee entendía que era clave para la Confederación minar la moral de los unionistas, y esperaba conseguirlo mediante lo que denominó “grandes victorias”, éxitos militares que influyesen en el panorama político de la Unión. Si los votantes del Norte llegaban a considerar que la victoria no era posible, desbancarían al Partido Republicano de Abraham Lincoln y elegirían candidatos más proclives a negociar la paz con la Confederación.

“Los muertos yacen en hileras”. La lucha por el maizal por Ethan Rafuse – U.S. Army Command and General Staff College

El hombre a cargo de los combates de la primera fase de la batalla de Antietam a primera hora de la mañana del 17 de septiembre de 1862 no carecía de confianza ni de entusiasmo. El mayor general Joseph Hooker se había granjeado el mote de Fighting Joe (“Joe el combativo”) y el reconocimiento como estrella ascendente en el ejército de la Unión, cuando lideraba una división en las operaciones en la Península y en Manassas. El mando de Hooker, el I Cuerpo del Ejército del Potomac, consistía ese día en tres divisiones dirigidas por los generales de brigada Abner Doubleday, James B. Ricketts y George G. Meade, formadas en gran medida por veteranos curtidos en combate. Cuando el 17 de septiembre la noche dio paso a la mañana y sus tropas empezaron, en palabras de uno de ellos, a “marchar con gran energía” hacia el enemigo, Fighting Joe y sus hombres estaban prestos para la lucha. Pocas horas después, estaba claro que habían conseguido más de lo que nadie podría haber esperado.

Características:

  • Serie: Historia Moderna.
  • Número:43.
  • Tamaño: 29,5 x 21.

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